2022 © Maxim Tabachnik
Untitled
En el siglo II a. C., los galos, tras servir como mercenarios en ejércitos macedonios, regresaron con estáteres de oro. Replicaron estas monedas, al principio siguiendo diseños griegos, pero pronto añadieron motivos autóctonos como jabalíes y caballos. Esta mezcla marcó la evolución de la moneda gala. Junto a los estáteres de oro aparecieron potines y monedas de bronce, reflejando un sistema monetario dinámico que perduró hasta la conquista romana.
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