Santo Domingo
Santo Domingo (fundada por los españoles en 1496) es el ancla política y cultural de la República Dominicana: menos una postal de resort que una capital caribeña vivida, donde la piedra colonial y el rápido crecimiento moderno comparten el mismo calor. La llegada se define por el contraste: plazas a la sombra y fachadas de muros gruesos en la Zona Colonial, y luego avenidas amplias, torres y un pulso callejero llevado por la música que se mueve entre casas, bares y autobuses.
Su temprano papel en el imperio atlántico de España sigue dando forma a las instituciones y al simbolismo del casco antiguo, mientras que el siglo XX —marcado por dictadura, resistencia y reinvención— dejó una memoria cívica más afilada que asoma en museos, murales y en la conversación pública. Gobierno, servicios y comercio impulsan el ritmo de la ciudad, con un turismo presente pero no totalizante; la vida diaria se siente directa, sociable y sin pose, hasta en la cultura compartida de comida contundente.