Basílica de San Frediano
La Basílica de San Frediano se alza ligeramente apartada del eje principal de Lucca: su sobria masa románica está coronada por un luminoso mosaico de fachada del siglo XIII con la Ascensión, que convierte una iglesia de barrio en un hito cívico. La tradición vincula el lugar con San Frediano, obispo irlandés del siglo VI, mientras que el edificio actual tomó forma en gran medida en el siglo XII, reflejo de la confianza medieval de la ciudad. En el interior, amplias arcadas y capillas albergan las devociones locales de Lucca, sobre todo el relicario de vidrio de Santa Zita (1212–72), donde la caridad cotidiana se convirtió en modelo de santidad.
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