Zacatecas
Zacatecas (fundada en 1546 como un asentamiento minero español) suele imaginarse en México como una ciudad hecha de plata y resistencia, donde la riqueza y la dureza dejaron la misma huella. En lo alto de una meseta seca, te recibe con aire nítido y una geometría empinada: pasajes estrechos de piedra, escaleras repentinas y fachadas barrocas de cantera rosa que hacen que el centro se sienta teatral y, a la vez, claramente habitado. El auge minero la vinculó a la economía colonial y dejó un orgullo cívico que aún se lee en sus museos y en su vida patrimonial, donde la extracción se replantea como cultura compartida más que como exhibición privada.