Monumento a la Raza
El Monumento a la Raza, conocido localmente como Monumento a la Raza, es una escultura de bronce y hormigón de 38 m, concluida en 1988 por Rodrigo Arenas Betancur, que se alza entre los edificios gubernamentales de Medellín como una meditación cívica sobre los orígenes de Antioquia. Sus cuerpos impetuosos y entrelazados —jinetes, madres, trabajadores y caídos— condensan conquista, fe, agricultura, solidaridad y muerte en un solo relato, moldeado por raíces indígenas y legado colonial. Con las cenizas del artista en su base, el monumento se lee a la vez como emblema público y memorial personal.
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